¿Cómo sé qué intervalo usar en mi composición?

El secreto está en escoger la sonoridad ideal

Cada tipo de sonoridad tiene distintas aplicaciones que llevan tus composiciones al siguiente nivel de precisión emocional y sensorial:

Estos intervalos son empleados para dar robustez y, valga la redundancia, cierta "perfección al sonido". 

Las consonancias perfectas hacen que el sonido se sienta más "gordo" y lleno. Puedes usar las consonancias perfectas en tu melodía para expresar cosas heroicas, grandiosas o inmensas.

Dado que toda la imperfección se amplifica en el registro grave, los intervalos de consonancia perfecta son ideales para reforzar o hacer armonías en el bajo. Se utiliza mucho con instrumentos de cuerda. 

Las consonancias perfectas no transmiten ninguna emoción: Ni tristeza ni felicidad, por lo que son intervalos ampliamente neutros. 

Estos intervalos están encargados de dar esa chispa "emocional" a la composición.

Las consonancias imperfectas es como si definieran por sí mismas la "alegría" o "tristeza", mientras que las consonancias perfectas son totalmente "imparciales" en este sentido.

La 3ra y la 6ta son intervalos extremadamente parecidos ya que forman un par de inversión. La diferencia principal entre ellos radica en la cantidad de energía debida al tamaño del intervalo: La 6ta tiene mucho más energía que la 3ra. 

Por las razones anteriores, la 3ra y la 6ta se utilizan intercambiándose muy frecuentemente en la melodía para hacer variaciones sobre el mismo tema.

Todas las disonancias se emplean en su mayoría para dar más "color" o riqueza al sonido. Sin duda son una herramienta muy importante para añadir interés armónico.

Las disonancias suaves aportan mucha densidad y hacen que el sonido suene más lleno y sofisticado, pero con mucha menos tensión y energía que las disonancias fuertes.

Al igual que las disonancias suaves, las disonancias fuertes aportan color, riqueza, densidad y sofisticación al sonido.

La principal diferencia es que las disonancias fuertes provocan un nivel de tensión extra que provoca mucha inestabilidad.

Sensorialmente, los intervalos de disonancia fuerte tienen mucha más energía por defecto que cualquier otro y traen consigo una sensación de movimiento.