Elementos que afectan la carga de información

Hay que saber escoger qué, cuál y cuándo

Así es: “qué,  cuál y cuándo”.

¿A qué nos referimos?

Resulta que hay muchos elementos que cargan de información al oyente, y ahora nos toca estudiar cuáles son y cómo utilizarlos en la canción para mantenerla balanceada.

La melodía suele considerarse dentro de 3 categorías haciendo referencia principalmente a los intervalos que la forman: Estática, Conjunta y Disjunta.

  • Melodía estática: Este tipo de melodía es la que suelen llevar los versos. Consiste en que si se analiza a grandes rasgos la línea melódica esta parece casi plana, es decir, es un tipo de melodía donde se utiliza varias veces la misma nota y de vez en cuando segundas o terceras por arriba o por abajo. La carga de información es mínima: Esto ayuda que prestemos atención a la letra del verso.

 

  • Melodía conjunta: Este tipo de melodía suele emplearse bastante en los pre-coros y coros. Consiste en que a línea melódica sube o baja considerablemente a lo largo del periodo, pero lo hace con las notas en orden conjunto (como si fuera una escala), es decir, con pocos saltos entre las notas. La carga de información es media: Esto favorece que prestemos atención a la letra, pero también a la tensión armónica y a los instrumentos.

 

  • Melodía disjunta: Este tipo de melodía es muy frecuente en los puentes instrumentales. En este caso la línea melódica sube o baja realizando saltos y utilizando intervalos de todo tipo. La carga de información es alta: Esto favorece el virtuosismo de los músicos al tocar pasajes complicados. La melodía es difícil de recordar y sería muy difícil prestarle atención a la letra.

El ritmo armónico es uno de los elementos más importantes y a la vez más frecuentemente descuidados. 

Se refiere simplemente a qué tan frecuentemente cambiamos un acorde. 

Podemos decir que hay 4 tipos de ritmo armónico:

  • Ritmo armónico Lento: Un mismo acorde suena durante dos compases o más. Esto produce una carga de información extremadamente baja: Ideal para una zona reflexiva de la canción, donde la atención deba centrarse exclusivamente a la letra o a otro elemento, dejando de lado por completo a la armonía.

 

  • Ritmo armónico Normal: Se cambia de acorde a la par que se cambia de compás. Esto produce una carga de información baja. Ideal para un verso común y corriente donde se le presta bastante atención a la letra, pero se dejan muy claras las emociones de las funciones armónicas de la progresión.

 

  • Ritmo armónico Rápido: Se utilizan al menos 2 acordes dentro del mismo compás. Esto produce una carga de información media-alta. Muy útil para los pre-coros y coros. Pasar de usar un acorde por compás a usar 2 es extremadamente notorio y da la sensación de prisa.

 

  • Ritmo armónico Súper rápido: Se utiliza uno o más acordes por cada tiempo del compás. Esto produce una carga de información extremadamente alta. Muy común en partes armónicas complejas donde destaquen los instrumentos principalmente. La letra puede estar presente, pero es casi inevitable que la atención sea dirigida a los acordes. 

La densidad silábica no es más que la cantidad de sílabas que se pronuncian por nota cantada.

Una densidad silábica mayor produce mayor carga de información, esto la hace ideal para efectos narrativos y descriptivos como la mayoría de versos.

Por otro lado, una densidad silábica menor produce menor carga de información, y por lo tanto el mensaje será procesado más fácilmente por el oyente. Este es el caso de la mayoría de coros en las canciones.